Ve un Tigre y lloraJairo Castillo fue el héroe de la victoria histórica del Tomba ante el Xeneize. El colombiano metió tres de los cuatro goles y le dio otro coscorrón a los de Ischia.
El fútbol da revancha dice uno de los axiomas más populares de nuestro folclore dominguero. Y Jairo Castillo dio testimonio de ello una vez más porque se destapó cuando su equipo lo necesitaba y Godoy Cruz pudo ganarle por primera vez a Boca. El colombiano, héroe excluyente de la tarde mendocina, tenía con Boca una historia muy particular, más plagada de tristezas que de alegrías porque les había metido un gol con el Vélez del Maestro Tabárez (fue victoria de la V por 5 a 3), pero había sido expulsado en dos oportunidades: la primera en el 2001 con la camiseta del Fortín y la segunda en el 2004, cuando tuvo un encontronazo con Raúl Cascini mientras el colombiano vestía la camiseta de Independiente. Pero ayer sacó el Tigre que hay en él y se despachó con tres goles que dejaron a Boca sin respuestas físicas en Mendoza y cada vez más lejos de la punta. "La clave estuvo en nuestra contundencia. En estos partidos los jugadores sacamos un plus especial porque sabemos que los de enfrente son todas figuras de Selección. Por eso siempre había tres nuestros cerca de la pelota y dos más para tratar de ahogarlos. Sabíamos que venían con muchos partidos encima y teníamos que apostar todo a nuestra velocidad", contó sereno el goleador, figura de este Godoy Cruz, que al fin se dio el gusto de ganar en Mendoza. Y los liquidó con tres goles típicos de goleador. Aprovechando las contras que armaron a toda velocidad. El primero conectando un centro certero de Rojas, que llegó con lo justo a la línea de fondo y se la sirvió para que la empujara de cabeza. El segundo después de una combinación a puro toque con el Sapito Encina. El Tigre le pegó fuerte a la derecha de Caranta que nada pudo hacer. Y el último, también con una contra fulminante, recibiendo de Figueroa cerca del área chica para darle seco junto al palo con un remate que le dobló las manos al arquero de Boca."Ahora la cojo y me la llevo", dijo el colombiano refiriéndose a la pelota, que es un premio para aquel que mete tres goles en un mismo partido. Y se metió en un grupo selecto de jugadores que tuvieron ese logro contra Boca, para codearse con nombres como el de Maradona, Rubén Capria, Calderón, Lucho Figueroa y Hernán Peirone para hablar sólo de la historia reciente. "La diferencia la hicimos por nuestra contundencia. A jugadores duros como Cáceres y Paletta había que ganarles en velocidad. Este triunfo sirve para que se deje de cuestionar a este cuerpo técnico y para que por fin todo nuestro esfuerzo se viera reflejado en los tres puntos. Muchas veces los merecimos, pero nos íbamos con las manos vacías, pero se nos dio", explicó.Jairo sabe que la pelea de Godoy está en mantener la categoría y que es imperioso sumar para salir de la zona de descenso directo. "La única manera que tenemos de salvarnos es jugando como lo hicimos hoy. Por eso necesitábamos ganar, para demostrarnos como grupo que estamos en condiciones de pelearla". Y fue un ejemplo de lucha, porque antes de su tercer gol, rechazando en defensa (una imagen que se repitió muchas veces durante el partido) sintió un tirón cerca de la rodilla derecha pero pidió seguir jugando. "Sentía que tenía que estar adentro, que el equipo así lo necesitaba. Contra rivales de tanta jerarquía, no se pueden mirar desde afuera. Por eso seguí a pesar de dolor", contó. Nuevo axioma después del triunfo de los de Cagna en la Bombonera: Boca ve un Tigre y llora.
lunes, 29 de septiembre de 2008
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